Los primeros posts quiero dedicar a los colores, porque lo que se va
llevar siempre son los colores vivos (aunque hay unos colores muertos que
empiezan a resuscitar, cómo por ejemplo la rosa envejecida que va incluso tener
espacio en este mismo artículo).
El primer color que
considero bastante destacado y bien combinable por la gama de tonos que tiene
es ROSA.
El rosa ya no es un
color de Barbies, más bien un color sofisticado si se sabe bien llevar. Con
rosa podemos jugar hasta infinito combinando entre sus tonos – desde la rosa
muy clarita de vestiditos de niñas hasta la fluorescente. Si se combinan los
colores rosas entre sí, siempre es una elección correcta.
Importante: ¡no debemos olvidarnos de los complementos que siempre dan
el punto final a cada outfit!
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En invierno la prenda imprescindible son los calientadores, eso sin
duda.
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Y bueno, ahora viene el espacio dedicado
especialmente al rosa envejecida. Es
un color de nuestras abuelas, un color muy innocente y ya tiene su punto que le
saca de los rosas de siempre. Aunque se conlleva bien con otros rosas, por su
naturaleza combina bien con otros colores clásicos, pero yo apuesto por las
combinaciones que le dan vida precisamente a este color un poco apagado. El
rosa envejecida destaca en una manera sorprendente en verdes oscuros, petróleo,
azul marino o gris.
¿Y porque rosa envejecida? Pues porque es un
color muy elegante que normalmente podemos ver en unas fiestas grandes, unas
galas, bodas o pasarelas en unos vestidos fiesteros bien elaborados. ¿Porque
entonces no transmitir esta sensación de elegancia a la calle? Mi objectivo es
transladar lo que normalmente no llevamos puesto cada día a algo que
tranquilamente podemos cada día llevar y así podemos sentirnos aún más
especiales. Y empezemos por los colores porque hay un montón de colores que da
pena que no se sacan del armario hasta el fin de año o una boda. Y precisamente
rosa en general es uno de estos colores tan poco apreciados en la moda casual.

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